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AGUA POTABLE

¿Cómo saber si el agua de un pozo es potable?

La forma más fiable de saber si el agua de un pozo es potable es realizar un análisis en un laboratorio. Que el agua sea transparente, no tenga mal olor o tenga buen sabor no significa que sea segura para beber. Un análisis debe comprobar, entre otros parámetros, la presencia de microorganismos y determinados contaminantes químicos.  

También existen empresas de control de calidad del agua que pueden encargarse de la toma de muestras y del análisis. Los kits domésticos pueden ofrecer información orientativa sobre algunos parámetros, pero no sustituyen un análisis completo de la potabilidad del agua. 

 

¿Cómo saber si el agua de un pozo es potable? 

  1. Tomar una muestra correctamente. 
  2. Llevarla a un laboratorio. 
  3. Realizar un análisis microbiológico. 
  4. Realizar un análisis físico-químico. 
  5. Comparar los resultados con los valores aplicables de calidad del agua de consumo. 
  6. Si existe algún problema, determinar el tratamiento necesario. 

 

¿Qué análisis hay que hacer al agua de un pozo? 

Dependiendo del origen del agua y del uso previsto, se pueden estudiar parámetros como: 

  • Análisis físico-químico 
  • pH 
  • conductividad 
  • nitratos 
  • amonio 
  • hierro 
  • manganeso 
  • cloruros 
  • sulfatos 
  • dureza 
  • otros parámetros relevantes 

 

Otros contaminantes 

 El análisis adecuado dependerá de las características del terreno, el entorno y los posibles focos de contaminación. 

Por ejemplo, en determinadas zonas puede ser importante prestar especial atención a nitratos, especialmente cuando existen actividades agrícolas o ganaderas próximas. 

 

¿Qué problemas puede tener el agua de un pozo y qué soluciones existen? 

 El agua de un pozo puede presentar diferentes problemas de calidad dependiendo de las características del terreno, el estado de la captación y las actividades que se desarrollen en los alrededores. Algunos problemas pueden detectarse por el color, olor o sabor del agua, mientras que otros, como determinadas contaminaciones microbiológicas o químicas, no son visibles a simple vista. 

Por este motivo, antes de utilizar agua de pozo para consumo humano, es recomendable realizar un análisis que permita determinar su calidad y saber qué tratamiento puede necesitar. 

 

Nitratos en el agua de pozo 

Los nitratos pueden aparecer en las aguas subterráneas y, en determinadas zonas, estar relacionados con actividades agrícolas y ganaderas, el uso de fertilizantes o determinadas fuentes de contaminación. 

Uno de los problemas de los nitratos es que el agua puede parecer completamente normal aunque presente una concentración elevada. 

 ¿Cómo eliminar los nitratos del agua de un pozo? 

Lo primero es realizar un análisis para conocer la concentración de nitratos. Si el resultado indica que es necesario reducirlos, existen sistemas de tratamiento específicos, como determinados equipos de ósmosis inversa o intercambio iónico, cuya elección dependerá de la calidad del agua y del uso previsto. 

 

 

 

Bacterias y contaminación microbiológica 

El agua de un pozo puede contaminarse microbiológicamente por diferentes motivos. Una captación mal protegida, filtraciones superficiales, problemas en la instalación o determinadas actividades cercanas pueden favorecer la entrada de microorganismos. 

Además, un agua contaminada microbiológicamente puede ser transparente, incolora y no presentar ningún olor extraño. 

¿Cómo eliminar las bacterias del agua de un pozo? 

El primer paso es realizar un análisis microbiológico para identificar el problema e investigar el origen de la contaminación. Dependiendo de los resultados y de las características de la instalación, puede ser necesario realizar una desinfección del pozo o instalar un sistema de tratamiento, como la cloración o la radiación ultravioleta (UV). 

 

Hierro y manganeso en el agua de pozo 

La presencia de hierro y manganeso es relativamente frecuente en determinadas aguas subterráneas y puede estar relacionada con las características geológicas del terreno. 

Estos elementos pueden generar problemas como: 

  • Coloración amarillenta, marrón u oscura. 
  • Manchas en sanitarios y ropa. 
  • Sabor metálico. 
  • Depósitos y problemas en tuberías. 
  • Alteraciones en las características del agua. 
¿Cómo eliminar el hierro del agua de un pozo? 

Primero hay que determinar mediante un análisis cuánto hierro y manganeso contiene el agua. Dependiendo de la concentración y de las características del agua, pueden utilizarse sistemas de oxidación y filtración, desferrizadores o tratamientos específicos para el manganeso. 

 

Dureza y exceso de cal 

La dureza del agua está provocada principalmente por la presencia de minerales como el calcio y el magnesio. Una dureza elevada puede provocar acumulación de cal en grifos y duchas, incrustaciones en tuberías y problemas en calentadores y electrodomésticos, entre otros. 

¿Cómo quitar la cal del agua de un pozo? 

Si el problema principal es la dureza, se puede valorar la instalación de un descalcificador, que reduce la concentración de determinados minerales responsables de la dureza. 

Es importante diferenciar entre agua dura y agua no potable: que un agua tenga mucha cal no significa necesariamente que no sea apta para el consumo. 

 

Turbidez, arena y sedimentos 

Si el agua del pozo sale turbia, con partículas o con arena, puede existir un problema relacionado con la captación, el terreno, el propio pozo o el sistema de bombeo. 

 

¿Cómo filtrar el agua de un pozo? 

Dependiendo del origen, puede ser necesario revisar y limpiar el pozo, modificar o revisar la captación y colocar sistemas de filtración de sedimentos adecuados. 

Si además existe contaminación microbiológica o química, la filtración por sí sola no solucionará necesariamente el problema. 

 

¿Qué hacer si el análisis indica que el agua no es potable?  

  1. Identificar qué parámetro está fuera de los valores correspondientes. 
  2. Determinar el origen del problema. 
  3. Revisar el estado del pozo y la instalación. 
  4. Elegir el tratamiento adecuado. 
  5. Volver a analizar el agua después del tratamiento. 

 

No existe un único sistema de tratamiento válido para el agua de pozo. La solución depende de los contaminantes o parámetros que se hayan detectado en el análisis y de la utilización que se vaya a dar al agua. 

¿Cómo saber si el agua de un pozo es potable?
Preguntas frecuentes

Solo debería destinarse a consumo humano cuando su calidad haya sido comprobada y cumpla los requisitos sanitarios aplicables. 

Sí. Es uno de los elementos principales de la instalación y debe revisarse especialmente cuando pierde rendimiento, aumenta el consumo eléctrico o aparecen problemas de presión.

La frecuencia de análisis no es igual para todos los pozos. Depende del uso del agua, de la instalación y de la normativa aplicable.